CABA, Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico. Esta noche, en un espacio cerrado —la propia razón humana—, se ha cometido el crimen más antiguo de la historia: alguien ha matado a la Verdad.
Siete testigos han sido convocados. Todos declararon. Todos son sospechosos. Cada uno ofrece una versión distinta del hecho: ¿son testigos… o cómplices?
Su misión, clase: escuchar cada declaración, decidir a quién creen y a quién no, y finalmente señalar al culpable. Pero cuidado: quizás el culpable no sea quien miente… sino quien miente mejor.
— Círculo cerrado. Siete sospechosos. Un culpable: ustedes deciden. —
El aula ha deliberado. Según el consenso de la clase, el culpable del asesinato de la Verdad es… __________
Pero aquí la pregunta de Nietzsche nos alcanza:
«¿No sería la verdad la mentira más aceptada?»
Si el culpable lo es porque la mayoría decidió no creerle, ¿descubrimos la verdad… o fabricamos una? ¿La verdad es lo que es, o lo que el consenso acepta como tal?
La pizarra no cierra el caso. El caso los cierra a ustedes.